Si sabes donde encontrarme, no se lo digas a nadie.

Mi vida no tiene espacios, solo grandes ausencias, busque llenarlas durante años, pero fue inutil hacerlo, hoy solo puedo lamentarme de ello, aunque no he encontrado el consuelo.

lunes, 6 de junio de 2016

Una tras otra....

Uno diría, Sí ya con uno tienes para que quieres más...

Pero no, puedo decir quizás que es la naturaleza humana, pero no estoy cierta... yo creo que un psicólogo podría sacarme de dudas... pero tampoco es que estas cosas puedan decirse a nadie, ni siquiera a tu mano izquierda.

Veamos..

La historia se remonta hace ya algunos años...

Creo haber escrito en aquella vez un post sobre el individuo en cuestión, ¿sobre que escribí? acerca de ciertas emociones prohibidas, que me hicieron en más de una ocasión querer perder el piso o el juicio por una sensación de mariposeo, digamos por ser decentes en el estomago..

obvio no lo perdí, ni el juicio ni el piso.. por el contrario, entramos en una especie de competencia de rivalidad en algunas ocasiones agresiva... eso me llevo a odiarlo, además de que termino siendo por desgracia uno de los protagonistas de aquel triste final en aquel odioso episodio de mi vida, del cual prefiero no hablar.

No supe de el, hasta que me invitaron a trabajar para un novedoso proyecto en mi vida laboral... "así es la vida"... de aquel tema ni hablar... como si nada hubiese pasado...aunque eso no quería decir que no nos tratásemos con respeto, pero todo con las reservas de ley..

Malditas emociones y maldito alcohol.

Entre una tarde de cervezas, hablé de lo que en alguna ocasión me provocó y ese fue el inicio y el final de una historia destinada al fracaso... Es obvio.

Aunque fue una historia corta, fue intensa, llena de placer y sensaciones prohibidas, deseos oscuros entre los que figuran el de ser amada y protegida, así es, tristemente debo reconocer que ando buscando sin éxito, quien se haga cargo de mis emociones.

También debo reconocer que tengo carencias, y que yo lo provoque todo... lo buscaba para tener sus besos lo provocaba para que me abrazara, y que me hiciera prometer mientras me abrazaba que me necesitaba y que todo iba a estar bien...

Pero nada era cierto, y cuando me di cuenta de lo que había hecho y de que estaba arando en el mar le tuve que poner un final a la historia.

Y hoy estoy, acomodando mis emociones, de nuevo claro, mientras finjo que todo esta en orden, que nada pasó, mientras trato de buscar sosiego en el frio mundo de las leyes y los números.